Puedes estar consciente y tener una conmoción cerebral: qué pasa dentro de la cabeza tras una caída fuerte

La caída de Tomáš Satoranský en la Euroliga recuerda que no hace falta perder el conocimiento para sufrir una conmoción. Qué le pasa al cerebro, por qué los síntomas pueden aparecer horas después y cómo se vuelve al deporte con seguridad.

El 30 de octubre de 2026, en el partido de Euroliga entre Dubai Basketball y Hapoel Tel Aviv, Tomáš Satoranský saltó, perdió el equilibrio en el aire y cayó de golpe contra el parqué. En las imágenes parece que no pierde el conocimiento, y ese es justo el momento en que casi todo el mundo, jugadores incluidos, se queda tranquilo: «está consciente, así que está bien». Es uno de los mitos más extendidos del deporte. Una persona puede estar despierta, hablar, responder y aun así tener una conmoción cerebral. En este artículo te explico por qué, con lo que dice el último consenso internacional sobre conmoción en el deporte.

El problema

Una conmoción cerebral es una lesión cerebral traumática causada por una fuerza que llega a la cabeza. Esa fuerza puede venir de un golpe directo, como una caída contra el suelo, o de un golpe en el cuerpo que sacude la cabeza [1]. El cráneo protege al cerebro de cortes y aplastamientos, pero no evita que se sacuda. El consenso de Ámsterdam de 2022, el documento de referencia en medicina del deporte, deja claro que una conmoción puede ocurrir con o sin pérdida de conocimiento [1]. Desmayarse es un signo posible, no un requisito. De hecho, la mayoría de las conmociones en el deporte ocurren en deportistas que no llegan a perder el conocimiento. Por eso «no se ha desmayado» no es motivo para seguir jugando.

Los signos y síntomas más habituales son dolor de cabeza, mareo, confusión, sensación de estar «nublado» o más lento, problemas de equilibrio, náuseas, molestia con la luz o el ruido y lagunas de memoria sobre lo ocurrido [1][2]. Lo difícil es el momento en que aparecen. No siempre salen enseguida: pueden ir apareciendo minutos u horas después del golpe [1]. Un deportista que se encuentra bien en el banquillo puede estar mal esa misma noche.

Por qué pasa: la evidencia

El cerebro está dentro del cráneo rodeado de líquido. Cuando la cabeza acelera, frena o gira de golpe, el cerebro se mueve un poco desacompasado del cráneo. La investigación en biomecánica muestra que la aceleración rotacional, es decir, que la cabeza gire y no solo se mueva en línea recta, es especialmente capaz de estirar y deformar el tejido cerebral [3]. Esa deformación estira las fibras largas (axones) que conectan las neuronas.

Lo que viene después es sobre todo un problema de funcionamiento, no de estructura, y por eso las pruebas de imagen habituales suelen salir normales tras una conmoción. Las membranas estiradas dejan entrar y salir iones sin control, las neuronas liberan de golpe neurotransmisores y el cerebro entra en una «crisis de energía»: necesita más energía para recuperar el equilibrio, pero su riego y su producción de energía bajan temporalmente [4]. Ese desajuste explicaría muchos de los síntomas y por qué preocupa tanto un segundo golpe antes de recuperarse: el cerebro es más vulnerable mientras sigue recuperando ese equilibrio [4].

Hay otro detalle importante para los deportistas: no hace falta que la cabeza reciba el golpe. Un impacto fuerte en el pecho o los hombros puede transmitir la fuerza suficiente para acelerar la cabeza y provocar la misma lesión [1].

La solución

La regla básica de todas las guías actuales es sencilla: ante la duda, fuera del campo. Un deportista con sospecha de conmoción debe retirarse del juego, ser valorado por un profesional sanitario y no volver a jugar ese mismo día [1]. Encontrarse mejor a los pocos minutos no basta. Para valorarlo se usan herramientas estructuradas como el SCAT6, que combina una puntuación de síntomas, pruebas de memoria y concentración y pruebas de equilibrio [2].

Lo que viene después ha cambiado mucho en la última década. Ya no se recomienda el reposo absoluto en una habitación a oscuras hasta que desaparezca cualquier síntoma. El consenso aconseja ahora un reposo relativo durante el primer día o dos y luego una vuelta gradual a la actividad diaria y física ligera, siempre que los síntomas no empeoren claramente [1]. El ejercicio ya forma parte del tratamiento: en un ensayo aleatorizado con 103 deportistas adolescentes, los que hicieron ejercicio aeróbico suave, por debajo del umbral de síntomas, en los diez días siguientes a la lesión se recuperaron en una mediana de 13 días, frente a 17 días los que solo hicieron estiramientos [5].

Qué hacer, paso a paso

  1. Retirar y observar. Cualquier deportista con sospecha de conmoción deja de jugar de inmediato. Atención a las señales de alarma que requieren urgencias: dolor de cuello, visión doble, debilidad u hormigueo en brazos o piernas, dolor de cabeza fuerte o que va a más, convulsiones, vómitos repetidos, pérdida de conocimiento o confusión o agitación que aumentan [1][2].
  2. Valoración ese mismo día. Un médico o un profesional sanitario formado debe valorarlo. No conducir y no quedarse solo las primeras horas.
  3. Reposo relativo 24–48 horas. Las actividades normales del día, como caminar o leer un poco, están bien si no empeoran claramente los síntomas. Limitar las pantallas al principio [1].
  4. Ejercicio aeróbico suave. Caminar o bici estática suave a una intensidad que no empeore claramente los síntomas, mejor guiado por un profesional [1][5].
  5. Vuelta progresiva al deporte. Avanzar por pasos: ejercicios específicos del deporte sin contacto, después entrenamiento sin contacto más intenso, luego entrenamiento con contacto tras el alta médica y solo entonces competición. Cada paso suele durar al menos 24 horas y, si vuelven los síntomas, se retrocede uno [1].
  6. Primero clase o trabajo. La vuelta completa a los estudios o al trabajo va antes que la vuelta completa al deporte de contacto [1].

Mira el vídeo

Conmoción – Satoranský · @fisiosinbata en Instagram ↗

Cambia «#» por el enlace del Reel cuando esté publicado.

Mira el vídeo en Instagram: PEGA AQUÍ EL ENLACE DEL REEL

Este artículo es información general y no sustituye una valoración médica individual. Ante la sospecha de una conmoción, hay que parar la actividad y acudir a un profesional sanitario. Acude a urgencias de inmediato si hay dolor de cuello, dolor de cabeza que empeora, vómitos repetidos, convulsiones, debilidad o confusión o somnolencia que aumentan.

Referencias

  1. Patricios JS, Schneider KJ, Dvorak J, Ahmed OH, Blauwet C, Cantu RC, et al. Consensus statement on concussion in sport: the 6th International Conference on Concussion in Sport-Amsterdam, October 2022. Br J Sports Med. 2023;57(11):695-711. PMID: 37316210. PubMed ↗
  2. Echemendia RJ, Brett BL, Broglio S, Davis GA, Giza CC, Guskiewicz KM, et al. Sport concussion assessment tool – 6 (SCAT6). Br J Sports Med. 2023;57(11):622-631. PMID: 37316203. PubMed ↗
  3. Meaney DF, Smith DH. Biomechanics of concussion. Clin Sports Med. 2011;30(1):19-31. PMID: 21074079. PubMed ↗
  4. Giza CC, Hovda DA. The new neurometabolic cascade of concussion. Neurosurgery. 2014;75 Suppl 4:S24-33. PMID: 25232881. PubMed ↗
  5. Leddy JJ, Haider MN, Ellis MJ, Mannix R, Darling SR, Freitas MS, et al. Early subthreshold aerobic exercise for sport-related concussion: a randomized clinical trial. JAMA Pediatr. 2019;173(4):319-325. PMID: 30715132. PubMed ↗

¿Te ha servido este artículo?

Soy Pau Rebollo, estudiante de último curso de Fisioterapia. En @fisiosinbata explico lesiones deportivas en vídeo y cada martes publico un caso clínico para que intentes resolverlo. Si quieres que explique una lesión, escríbeme por privado.

Contenido divulgativo. No sustituye la valoración de un fisioterapeuta o un médico.

Publicaciones Similares

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *